El Abuelo y Yo
>> viernes, 29 de mayo de 2009
Toda la vida me he reconocido como una tevita-compulsiva, incluso recuerdo que uno de los peores castigo (y el unico que recuerdo) fue quedarme un mes sin televisor en mi pieza. Y por lo mismo en mi infancia mis padres ponian un control parental un poco estricto. Este consistia en que no podia ver teleseries. Eran solo para adultos. Pero la verdad es que era bastante extraño porque si bien yo no podia sufrir con los menesteres de la madrastra, los multiples casorios de villa napoli o las truculencias varias de hijas perdidas, ciegas embarazadas y patrones desvirgando cuanta sirvienta se pasara por encima, si podia disfrutar a destajo de las poleras humedas con senos turgentes y adolescentes iniciandose en el sexo de Pesadilla, Jason y sus amiguis. Podia ver al diablo comiendose en vida a una pequeña de 8 años, pero no como Nice agonizaba en el hospital.
Yo creo que es por eso que se incio en mi una especie de adiccion a todo lo que fuera teleserie, en realidad a cualquier cosa que tuviera varios capitulos y siguiera una tematica, el mundo de las teleseries habia sido algo prohibido para mi, y mientras, todas mis compañeras hablaban de los romances de adultos y de como le ponian el gorro a alguien, por lo tanto tenia que conformarme con seguir culebrones tan intensos como los de Carrusel, Señorita Maestra, El Chavo del ocho o El Arbol Azul. Es por eso que siempre recuerdo con completa intensidad la que segun yo fue la primera teleserie de verdad que me dejaban ver, El Abuelo y Yo.
Corria Sexto Basico, y recuerdo que al tocar la campana de salida del colegio era un suplicio el saber que mas que seguro seria la ultima en que pasaran a buscar, y con suerte lograria estar a las 18:30 en mi casa, hora en que empezaba mi culebron favorito. Mencion aparte que amaba a ese jovial Gael Garcia y eso le daba un plus especial. Ver los sufrimientos de este pobre niño versus la vida opulenta de una chica millonaria, lo que nos hacia entender que no todo era perfecto, algo asi como Los Ricos Tambien Lloran.
Para mi la vida era perfecta, por fin podia entender los dramas que hablaban mis compañeras, todas eruditas en teleseries y podia ser parte del comidillo obligado del dia, comentar la pobre vida de Alejandra, pese a que poseia una casa de muñecas de ensueño. Por fin en mi vida entraba el real sufrimiento de los personajes, esos que nos robaban los sueños.
En resumen la teleserie hablaba de lo siguiente, el un niño huerfano y su perro conoce a viejo gruñon y lo adopta como abuelo. Ella niña de clase social alta que usaba unos sombreros dignos del partido de cricket de la Reina Isabel, con un padre con una amante descarada y su mejor amiga que en realidad solo la traiciona una y otra vez. Niño y niña se conocen y se unen en una fascinante aventura para lograr la estabilidad de ambas familias, todo esto acompañados de Anselmo, el fiel perro y el apoyo del abuelo adoptado. Un monton de truculentas aventuras que se dedican a ir en contra de esta vergonzosa amistad de niño pobre niña rica.
Y aca viene el punto al que voy con toda la patraña de tonteras que he escrito:
Al cabo de meses de angustia y seguir segundo a segundo las tristes aventuras de dos niños diferentes pero que al final son iguales en sufrimiento, logicamente la historia debe terminar en un capitulo de redencion para los malos, felicidad para los tristes y castigo para la crespa amante. El nerviosismo durante toda la jornada escolar se sentia de lejos, el minuto que todas habiamos esperado. Suena la campana y todas corren a sus casas, los padres desesperados porque todas sus hijas habian pedido expresamente la puntualidad de la retirada.
Y como siempre, yo sentada con todas las que siempre eramos las ultimas.
Yo sentada en el hall angustiada, la teleserie ya habia empezado.... sola mascullando palabras dignas de un marino mercante.
Y por penultima escena, mi padre llegando a ultima hora a buscarme.
La ultima escena se reduce tristemente a yo corriendo a mi pieza, prendiendo el tv y mirando como los niños y el abuelo viajaban en un globo aerostatico mientras salian los creditos. FIN.
Al otro dia tuve que conformarme con un resumen de mis compañeras en el cual todas se contradecian y contaban detalles que la otra cambiaba. Y los gritos de emocion de todas ellas de que por fin la teleserie que todas habiamos seguido en conjunto habia terminado de una manera imprevista, lo mas genial del mundo.
Ellas siguieron su vida viendo Te Conte, Villa Napoli entre otras, y yo a seguir conformandome con el drama brigido de Carrusel y El Chavo Del Ocho.

